Cuando me encuentro en soledad, mi alma se cuestiona a si misma, la noche es como un refugio de pensamientos, en mi mente se alinean los sentidos, el cosmo de una plenitud, las sombras de un recuerdo.
Aquello que es tan bello, no es belleza lo que ven mis ojos, tan efímero y esporádico sentido, el deseo.
¿Debería tomar mi persona como un vil y frió ser, al solo poder ver el deseo ante una imagen?
Atrapado en los deseos de la autosatisfacción, me veo obligado a dañar mi cuerpo, solo para conseguir un gozo esporádico, perfecto y único, la sangre que se acelera y corazón estalla, todo por algo que se derrama y se desvanece.
Siento cierta plenitud, la imagen que he visto, no creo que algo tan bello se borre de mis pensamientos.
La figura de una bella mujer, soy humano al fin y al cabo, y apagar los deseos no forma parte de mi ser.
Tan bellamente dibujada, mi deseo mas profundo es grabar esa imagen, tan seductora, tan deseada.
Desearía desgarrar esas telas, observar con asombro lo que ese ser esconde, sentirla tan profundamente.
Imaginar no es algo que este limitado a una imagen, al ver sus escritos logran complementar a una persona, y al verla tan afligida, tan sentimental, tan dañada, ese deseo solo logra multiplicarse y maximizarse.
Un deseo de un mujer que me complete, es un error abismal pensar de esta forma, sin tener conocimiento de los sentidos de la persona que deseo, pero imaginar aun forma parte de los sueños, aquellos que se viven en la mente y rara vez logran completarse, pero son sueños al fin.
Una imagen, un escenario, en la noche, entraría por las oscuridad, miraría a la única luz, la luna, y ahí estaría ella, postrada, pasiva, inocente y feliz, soñando con un mundo diferente al tangible, al odiado y frió que este mundo. Simplemente con contemplar en carne lo que en los píxeles de una imagen virtual se expresa, seria lo mas preciado que podría tener, que mis ojos logren observar aquello que mi mente no se borra, que vive constantemente rodeando en los días y noches, con la seda como su piel, su aroma atrapante, deseando desnudar sus pieles, acariciar, sentir, el calor de su cuerpo, la suavidad de esos labios, ¡dios que no puedo dejar de pensar en ellos! … Sus piernas, pocas veces me han seducido tanto un contorno tan perfecto, si viera en plenitud, quedaría extasiado con solo verlas.
Solo son pensamientos sin validez alguna, puede que los deseos se vayan con el tiempo, pero los momentos que esos deseos se apoderan de la mente, no se van, y recuerdan lo bello que puede ser una única y maravillosa creación, la mujer es lo mas preciado en mi vida, y ella, ojala el mundo quiera, que sea quien me inspire a mas.
sábado, 7 de noviembre de 2009
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