martes, 27 de octubre de 2009

Telarañas en mi cabeza

Tan solo en mis recuerdos me admiro, mis logros son base del pasado. La armonía de lo sucesos que marcaron mi existencia. Fui mutando en varias figuras, del niño al joven, del joven al adulto, ahora no soy más que una figura inanimada, que espera día tras día la llegada de la mano de la muerte. Miro el reloj, los segundos se detienen cada vez más, extendiendo el sufrimiento y que la impaciencia se apodere de mí ser, sujetando mis piernas para no dar pasos al frente, solo sentado, inmóvil y desesperado.
Chequeo mis signos vitales, me tomo el pulso cada tanto. Aun sigue latiendo mi corazón, las pulsaciones son mas cortas, pero sigo con vida. Mi cuerpo se ha desprendido de mi mente, no controlo mis actos. Ya no soy un ser conciente, mis sentimientos se han apagado. El amor que sentí alguna vez, esa sensación en el pecho, ese nerviosismo que tenia cada vez que veía a la dulce chica de cabello castaño, ese recuerdo se ha perdido. Olvidé todo los rostros que alguna vez he visto, son extraños de rasgos indefinidos, no tienen boca ni ojos, no logro escuchar sus voces, ¿alguna vez habré conocido a alguien?
Los pájaros caen desde el cielo, te estrellan contra el suelo, su sangre se derrama por las calles. Mi amigo del alma, ese que no tiene ni nombre ni edad, vive en mi cabeza, lo escucho pero no quiero hacerlo. Quiero matarlo, quiero que deje de existir, déjame solo de una vez, quiero morir en paz. No importa cuanto lo intente, por más que lo desee, ya no puedo seguir existiendo. Quiero existir pero a la vez no, quiero ser parte del todo y la nada, deseo ser parte de la tierra y de la lluvia, cuando ellos se juntan, yo me uniré también, volveré a construirme como el humano que creí haber sido. Quiero ser una serpiente, sería mas humano, como alguien alguna vez me dijo.
Redes que atrapan mis pensamientos, no puedo sacarlos, no puedo recordarlos, están encerrados en un cuarto con llave, con un guardia empuñado con una espada de madera y un parche en el ojo. Soy yo, es el niño que alguna vez fui, ahora convertido en un obstáculo para mi felicidad. Lo que alguna vez me hizo feliz ahora es síndrome de la enfermedad en mi cabeza, la felicidad es efímera, quizás por eso solo recuerdo lo malo.
El revolver esta cargado con balas de ira, apuntándome en la cien, el dedo en el gatillo tiembla por la duda de terminarlo todo, ¿Por qué el dudar con terminar mi existencia, si la perdición ya invade mi ser?. ¡Bang!, los pensamientos se derraman, el alma se desprende de mi cuerpo, mis ojos se apagan; ya no ven la luz. Estoy muerto, mi cuerpo no responde. Sin embargo, aun puedo pensar, recuerdo los momentos mas preciados de mi vida, aun sigo siendo el mismo ser que antes. ¿Acaso estuve vivo alguna vez?.

2 comentarios:

  1. mmnn... a finales de año pasado, una simple interpretacion de como se manifiesta mi mente cuando la noche nace, gracias por la firma :)

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